Lo que contamina un tren de alta velocidad

Lo que contamina un tren de alta velocidad

Posiblemente al pagar durante un lapso una tarifa plana de electricidad, perdemos de vista lo que implica la contaminación ambiental vista desde lo que creemos es lo mejor en tecnología. Un ejemplo de ello podrían resultar los trenes de alta velocidad. Desde el momento en que una persona decide subir en un tren para desplazarse de un punto a otro, es importante realizarse una simple pregunta: ¿Cúal será el nivel de contaminación si en vez de un tren, me transporto en un auto, avión o un tren convencional?

En la actualidad, España cuenta con la mayor cantidad de líneas férreas de alta velocidad cuyos trenes se mueven a más de 200 km/h. Es aquí donde surge la inquietud de si es tan eficiente en realidad dicha velocidad, a lo cual no encontramos solo una respuesta. 

Todo va a depender del tren que se elija, si un pasajero se inclina por su destino en un AVE, se conoce que este tiene la capacidad de emitir cuatro veces menos CO2 respecto a un avión, pero tres veces menos que quien se desplazó en automóvil, y mucho menos de haber elegido un autobús o tren convencional. El punto aquí relevante es la distancia y las zonas por donde transita el tren según estudios realizados por  la Fundación de los Ferrocarriles Españoles (FFE).

También es de tomar en consideración, que a medida que el paisaje se vea pasar más rápido por una ventana, el consumo de energía se verá incrementado y ello se debe también a otros factores que se desenlazan de las altas velocidades siendo una de ellas la reducción de la emisión de CO2. 

Otro de los factores es la distancia que se recorre. Al emplear verdaderos datos en la comparación de los diversos modos de transporte, encontramos que entre los puntos de desplazamiento no siempre habrá la misma distancia, y ello es debido a que la ruta podría ser más o menos directa y varía de acuerdo al transporte empleado, sea barco, avión, auto, autobús o ferrocarril. 

Distancias reducidas, menos gasto de energía

De acuerdo a algunos estudios realizados, la distancia que emplean las líneas AVE resultan un doce por ciento más cortas en comparación con  el resto de los trayectos de los trenes convencionales, lo que garantiza la inversión de menos energía, pero que para que ello ocurra han debido construir gran cantidad de líneas directas con lo que el ambiente ha sufrido el impacto reflejado en movimientos de tierra y gasto de energía.    

Este tipo de situaciones generalmente no son tomadas en cuenta al momento de realizar una comparación, convirtiéndolo en uno de los puntos más negativos al momento de que los detractores de la alta velocidad toman la palabra.  

Pero aun así, encontramos otras ventajas para estos trenes de alta velocidad, y es que estos realizan menos paradas como lo que su velocidad es más homogénea y cuentan con un diseño aerodinámico, y siendo más corto su viaje los servicios auxiliares se usan en menor proporción, como por ejemplo aire acondicionado, calefacción, entre otros.


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